El viaje de Jilmúcero (pt.3)

Tras casi media noche de persecución, Jilmúcero por fin encontró un momento para descansar y se durmió al lado del puente cortado. Despertó unas 4 horas después sin saber bien donde estaba ni hacia donde quedaba el sur. Jilmúcero temía que el invierno llegase y muriese congelado por lo que se puso a caminar con la esperanza de ir en la dirección correcta.

Estuvo varios días caminando sin parar y aun no identificaba ningún paisaje por lo que empezó a dudar que quizás no era ese el camino correcto, sin embargo era demasiado tarde como para darse la vuelta ya que si lo hacía corría el riesgo de quedar atrapado en el invierno. Jilmúcero finalmente asumió que jamás volvería a ver sus tierras y debía empezar una nueva vida, llena de misterios y aventuras increíbles.

Durante su camino recolecto montones de recursos, fabrico una armadura simple de fibras para resistir ataques de pequeños dinosaurios, creó una nueva mochila ya que los caníbales le habían robado la suya y perfeccionó su lanza con piedras de sílex que encontró por el camino.

Cada día que pasaba Jilmúcero tenía más y más frío por lo que dio por hecho que había tomado el camino incorrecto y ya estaba en el norte. Su único chance de supervivencia era hacerse con pieles de dinosaurios y crear una armadura resistente al frío, así que decidió empezara a buscar dinosaurios en una carrera con-trarreloj contra el invierno. Jilmúcero sabía que sus posibilidades de ganar en una batalla a un dinosaurio sin que interviniese el factor suerte eran muy bajas o incluso nulas ya que a lo largo de su vida no había enfrentado a muchos debido a las zonas tan pacíficas que transitaba.

Aun sabiendo el estado de sus habilidades de combate se adentro en un gran valle en busaca de grandes dinosaurios, cuanto más grande la bestia mayor será el pelaje. Al poco rato de entrar al valle oyó un gran rugido y simultáneamente un escalofrió recorrió su cuerpo. Jilmúcero debía de jugar sucio si quería ganar al dinosaurio por lo que decidió adentrarse en sigilo por los matorrales con idea de asestarle un ataque crítico en la espalada. Pero, grande fue su sorpresa al ver que se trataba ni más ni menos que de un T-rex, y para empeorar las cosas era un albino alfa, los más fuertes de la especie. Emanaba un aura asesina que hizo retroceder varios pasos a Jilmúcero por el miedo, pero tras pensarlo supo al instante que si huía el frío lo mataría por lo que no quedaba de otra, era o matarlo o morir.

Jilmúcero empezó a elaborar un plan para matarlo sin que este se diese cuenta apenas. Estuvo varias horas pensando y pensando como hacerlo pero casi todo lo que se le venía a la cabeza eran ideas surrealistas o que requerían un alto nivel de suerte.

Unos 30 minutos después Jilmúcero se levanto con coraje en dirección al T-rex con una idea en mente en la que los chances de supervivencia eran inferiores al 5%, pero superiores a darse la vuelta.

- Continuará... -