El viaje de Jilmúcero (pt.4)

Jilmúcero estaba a escasos metros del T-rex, el cual todavía no había notado su presencia, tenía ventaja de altura ya que se encontraba sobre un pequeño acantilado observando fijamente al dinosaurio mientras pensaba como llevar a cabo su estrategia surrealista. 

Escasos minutos después Jilmúcero respiró profundamente armándose de valor, retrocedió unos pasos y saltó del acantilado hacía la espalda del T-rex con su lanza en la mano preparado para clavársela en el cuello. Jilmúcero logró aterrizar exitosamente en la espalda de la bestia, pero, ahora quedaba lo más difícil que perforar su piel y matarlo con una lanza cutre hecha de piedras. Para lógralo debía de clavársela en un punto vital como el cuello o la cabeza, o en ambos sitios. Comenzó con el cuello, pero al instante de cla-varle la lanza el T-rex empezó a sacudirse, algo que no había hecho hasta ahora dejando claro que la dife-rencia de poder era tan abrumadora que ni le había percibido en su espalda. No obstante ahora que sabía que estaba ahí empezó a intentar tirarlo con una fuerza increíble y de no ser porque se estaba aferrando a su lanza que estaba clavada se habría caído. El golpe que asestó apenas había hecho daño mas que hacer que perdiese un poco de sangre, por lo que debía ir a un órgano vital como el cerebro, pero si sacaba su lanza se caería al instante. Pero Jilmúcero ya había previsto esto, así que tenía preparados unos cuchillos largos con los que ir moviéndose por su espalda sin caerse. Clavo los cuchillos de agarre, sacó su lanza y empezó a moverse toscamente por su cuello, pero cuando estaba por llegar a la cabeza uno de sus cuchi-llos se soltó haciendo que Jilmúcero cayese por la cabeza del T-rex.

Ahora se encontraba situado sobre su nariz sin ningún agarre y siendo observado por dos enormes ojos mientras una enorme boca hacía movimientos bruscos con la esperanza de comerlo. Por suerte todavía no se había caído su lanza así que la agarró y empezó a intentar clavarla donde debía estar su cerebro, pero el hueso del cráneo era demasiado duro como para perforarlo con su lanza. De nuevo esto también fue previsto por Jilmúcero así que se trajo consigo una fuerte piedra volcánica, para romperlo. Estuvo unos minutos para abrir un hueco mientras luchaba contra los fuertes movimientos de la bestia y oía sus rugi-dos de dolor. Rápidamente clavó su lanza con fuerza en el cerebro del T-rex, matándolo al instante, pero debido a la fuerte caída contra el suelo Jilmúcero se hizo una gran herida en la pierna la cual si no curaba rápido acabaría desangrándose.

Antes de extraer las pieles se puso una venda temporal que taparía parcialmente la hemorragia, tras esto extrajo todo lo que le podría ser útil del dinosaurio como sus dientes o garras y se hizo una armadura muy resistente contra el frío. Además recogió el botín especial de la bestia que se hallaba cerca del cadaver, que era un arco de categoría morada que es una de las mejores y muy superior a cualquier arco artesanal, además de un casco de hueso que le serviría de merito y para prevenir encontronazos con tribus que le viesen ya que obtener una de estas era toda una hazaña.

- Continuará.. -